Autos Chinos Se Integran al Paisaje en el Sur de EU
Carlos Arredondo/HorsePower
Ciudad Juárez— Aún cuando el consenso entre expertos es que no se verán concesionarias automotrices chinas en Estados Unidos en un futuro cercano, algunas de estas marcas ya llegaron a su puerta, y sus residentes ya cruzan la frontera para echarles un ojo.
Esta presencia en el norte de México no es reciente; se remonta al menos a mediados de 2021, con la llegada de MG Motor, una marca británica adquirida y relanzada por SAIC Motor, armadora paraestatal con sede en Shanghái.
Cinco años después, la compañía ya ocupa el octavo lugar en volumen de ventas y posee una cuota de mercado del 3.7%, que supera a competidores como Hyundai, Ford y Honda.
Sin embargo, no fue hasta la llegada de BYD, hace poco más de un año, que los consumidores estadounidenses más curiosos dirigieron su atención al sur de la frontera para ver qué sucedía.

Y no es de extrañarse, la compañía con sede en Shenzhen es el estandarte de la ofensiva china para mantener su sobrecapacidad de producción automotriz en operación mientras expande su presencia y relevancia global.
Respaldada por una sólida integración vertical, tecnología a la par de las principales firmas automotrices del orbe y el prestigio de haber superado a Tesla como el mayor productor y vendedor de vehículos eléctricos del mundo, la marca china arrasa en todos los mercados en los que atraca su enorme buque, y México no es la excepción.
Si bien la compañía mantiene en privado sus cifras de ventas en el país, los expertos estiman que BYD vendió más de 75 mil autos el año pasado, una cifra que supera la de MG Motor y por lo tanto, reemplazó a su compatriota y rival como el octavo mayor vendedor de autos en 2025, solo por detrás de marcas tradicionales como Nissan, General Motors, Volkswagen, Toyota y Stellantis.
Pero no todas las armadoras chinas han logrado el mismo éxito. HorsePower ha documentado cómo algunas de las agencias distribuidoras establecidas por grupos de concesionarios en Ciudad Juárez han tenido que probar diferentes marcas hasta que una finalmente se consolida.
Después de todo, existen más de 15 fabricantes de automóviles chinos que actualmente exportan vehículos a México.
En un caso específico, el mismo inmueble albergó previamente operaciones de al menos dos marcas antes de consolidarse bajo el logotipo de Geely, el mayor rival de BYD en China, cuyo éxito lo ha llevado a convertirse en el principal accionista (actualmente con el 79%) del fabricante sueco Volvo.

Un vendedor de BYD, quien pidió resguardar su identidad por no estar autorizado a hablar con la prensa, comentó que consumidores de El Paso, Texas y sus alrededores comenzaron a visitar la sala de exhibición inmediatamente después que la inauguraron, especialmente público joven entusiasta de los vehículos eléctricos.
“Les atrae la tecnología y su excelente equipamiento, pero lo que más les sorprende es su precio accesible”, afirmó el ejecutivo, quien dijo saber por testimonios de su clientes que algunos utilizan sus vehículos eléctricos hechos en China para trasladarse diariamente entre ambos países.
Si bien se trata de una industria altamente subsidiada, la competitividad de estas automotrices en el mercado mexicano es indiscutible, hasta el punto de que incluso compañías tradicionales importan modelos fabricados en China para defender su posición.
Según cifras del INEGI, uno de cada cinco autos vendidos en México el año pasado era de origen chino, ya sea importado por una marca de ese país o bajo la marca de un fabricante global.


Pero esas cifras no cuentan la historia completa. Dado que las automotrices que operan en México no están obligadas a divulgar sus volúmenes de ventas, las estadísticas del INEGI solo reflejan los datos proporcionados voluntariamente por la mayoría de sus participantes.
Guillermo Rosales, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), estima que las ventas totales de marcas chinas, incluyendo BYD y otros productores que no divulgan sus cifras, superaron las 245 mil unidades en 2025.
Esto significa que el volumen real de ventas en el mercado mexicano el año pasado alcanzó un récord estimado de 1.63 millones de vehículos ligeros, incluyendo tanto importados como de producción nacional.
Para los primeros cinco meses de 2026, Rosales calcula que las ventas de marcas chinas superaron ligeramente las 112 mil 500 unidades, de las cuales aproximadamente una cuarta parte correspondió a BYD, mientras que el total de entregas de autos en México terminó ligeramente por debajo de las 669 mil unidades, un nuevo récord para el período enero-mayo.
Los Retos
La creciente popularidad de estas marcas no garantiza que los concesionarios tengan un modelo de negocio infalible.
Muchos expertos coinciden en que una parte significativa de estos competidores no podrá mantener su presencia en el mercado mexicano debido a las dificultades que enfrenta cualquier empresa nueva para consolidar sus operaciones, particularmente en el servicio al cliente.
Uno de los principales obstáculos radica en la política comercial de México, que busca igualar las condiciones con aranceles de hasta el 50% a la importación de vehículos ligeros y autopartes.
Si bien la mayoría de las empresas importaron un volumen considerable de vehículos antes de que entraran en vigor los aranceles estadounidenses, Rosales estima que los primeros ajustes de precios se verán en el segundo semestre del año, a medida que estos inventarios se reemplazan con vehículos y componentes gravados.
El reto de implementar una sólida estructura de posventa ha resultado difícil para estas marcas. Los largos tiempos de espera para las autopartes, entre otros factores, han provocado que los fabricantes chinos tengan los niveles más bajos de fidelización de clientes.
Según el último estudio de J.D. Power sobre la calidad y confiabilidad de los vehículos, solo el 32% de los clientes de estas compañías comprarían otro vehículo de la misma marca.
Aun así, los analistas del sector prevén que los fabricantes de automóviles chinos continúen expandiendo su presencia en México.
Los próximos años probablemente pondrán a prueba si estas marcas pueden ir más allá de los precios competitivos y generar una sólida confianza a largo plazo entre los consumidores mediante redes de concesionarios bien posicionadas, un servicio posventa confiable y una inversión sostenida en el país.
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