Así se Realinea la Industria Automotriz de Norteamérica

28 septiembre, 2026

Carlos Arredondo/HorsePower

A medida de que termina el tercer trimestre, el consenso entre los expertos es que este año menos autos y camionetas nuevos saldrán de los concesionarios estadounidenses, en comparación al 2025. 

Sin embargo, la mayoría de los ejecutivos de la industria se mantienen optimistas, especialmente en Ford y General Motors (GM), armadoras que incluso elevaron sus previsiones de ganancias para 2026 a pesar de caídas en volumen de ventas a tasas de casi dos dígitos. Pero hay una buena razón para ello.

Tal como predijo Cox Automotive a principios de año, el mercado se ha mantenido a flote gracias a lo que denomina una “dinámica bifurcada”, en la que consumidores adinerados demandan vehículos de alto valor, mientras que los hogares de bajos ingresos se centran en las pocas opciones asequibles que aún quedan.

Esta tendencia ha brindado a los fabricantes de autos no solo una hoja de ruta clara para navegar las preferencias de los consumidores con los productos adecuados para los próximos años, sino también cómo obtener los mejores márgenes de ganancia.

No obstante, con los aranceles como parte del nuevo orden, muchos jugadores del mercado estadounidense están tomando medidas para proteger los programas en desarrollo de las barreras comerciales, al tiempo que fortalecen sus cadenas de suministro, cuya vulnerabilidad a la inestabilidad geopolítica aumenta día a día.

Si bien en teoría podría parecer que México está siendo perjudicado, con toda la inversión en nuevas plantas y líneas de ensamblaje concentrándose ahora al norte del Río Grande, la necesidad de modelos asequibles probablemente mantendrá ocupadas las plantas de fabricación locales, como lo demuestran las últimas cifras.

De enero a agosto, la producción automotriz del país totalizó 2.64 millones de unidades, una caída de tan solo el 0.7% interanual, mientras que las exportaciones alcanzaron los 2.25 millones, lo que representa un descenso del 0.06%. 

Esta resiliencia a las políticas de Trump se debe a un aspecto esencial del negocio de la mayoría de las marcas automotrices.

La Batalla por Nuevos Clientes

Si bien los fabricantes suelen enfocarse en vender sus modelos más rentables, también buscan atender a clientes con presupuestos limitados, a menudo jóvenes, ya que esta es una forma de atraer a nuevo público a sus marcas.

La feroz competencia ha provocado que el segmento de vehículos económicos sea abastecido por modelos fabricados en el extranjero, principalmente vehículos compactos cuya producción en Estados Unidos resulta inviable, dado que los altos costos no dejan margen de ganancia. Aun así, las armadoras han encontrado la manera de obtener beneficios a pesar de los aranceles.

Tal es el caso del Chevy Trax; un crossover producido en Corea del Sur del que la directora  ejecutiva de GM, Mary Barra, se jacta de vender “cada unidad” en Norteamérica con margen de ganancia.

Ford, que ya importa sus opciones más asequibles para el mercado estadounidense desde México, planea descontinuar uno de estos modelos para lanzar otro a un precio aún más bajo, tentativamente para 2028, según lo que la marca del óvalo azul ha comunicado a sus concesionarios en reuniones privadas.

Además, Ford trabaja en su plataforma universal para Vehículos Eléctricos (Universal EV Platform), una arquitectura de bajo costo que debutará el próximo año con una camioneta compacta, la Fathom, seguida de otros modelos fabricados en Louisville, Kentucky.

Un fabricante que consideró trasladar la producción de autos asequibles de México a Estados Unidos fue Nissan, pero la marca japonesa ahora utilizará dicha capacidad para vehículos todoterreno mucho más rentables.

Apetito por la Aventura

Y es precisamente el creciente interés por este tipo de vehículos y la aventura que prometen lo que, según todos los indicios, mantendrá ocupada a la industria automotriz de la región en los próximos años.

“El mercado actual nos recuerda que los compradores de vehículos nuevos hoy en día son más adinerados, con un excelente historial crediticio o reservas de efectivo, y es posible que no se vean tan afectados por las presiones inflacionarias como otros consumidores”, afirmó Charlie Chesbrough, economista sénior de Cox, en el último pronóstico de la firma.

El ejecutivo añadió que, mientras la economía y el mercado bursátil mantengan una senda de crecimiento, aunque volátil, “es probable que las ventas de vehículos nuevos continúen al alza”.

Las armadoras han tomado nota y ya trabajan arduamente para aprovechar al máximo esta tendencia, con varias camionetas y SUV en desarrollo, cuya producción se llevará a cabo en Estados Unidos.

Marcas como Honda, Nissan, Volkswagen y Hyundai, por ejemplo, se preparan para lanzar plataformas de carrocería sobre chasis (body-on-frame), conocidas por su flexibilidad, ya sea para ensamblar diferentes variantes de un mismo vehículo o para alternar fácilmente entre motores de gasolina e híbridos. 

En los dos primeros casos, ambos fabricantes planean revivir modelos descontinuados como el Element y el XTerra, pero con diseños más robustos y mejores capacidades todoterreno.

En el caso de Nissan, sin embargo, el plan incluye el lanzamiento de una nueva camioneta pickup con una variante para su socio Mitsubishi, que tendrá presencia manufacturera en Estados Unidos gracias a esta alianza.

Aun así, el proyecto más ambicioso entre las marcas de gran volumen es el de Hyundai, y no solo porque se aventura en un territorio inexplorado tradicionalmente dominado por sus rivales estadounidenses. 

Para respaldar sus palabras con hechos, el fabricante de automóviles surcoreano complementará su ya considerable inversión de 26 mil millones de dólares en líneas de ensamble fabricando su propio acero para la industria automotriz.

En una empresa conjunta con el gigante metalúrgico POSCO Group, Hyundai invertirá 5 mil 800 millones de dólares (mdd) en una planta primera en su tipo en Estados Unidos, cuya construcción comenzó hace apenas unos días en Luisiana.

Se prevé que la producción inicie en el primer trimestre de 2029 con una capacidad inicial de 2.7 millones de toneladas métricas anuales, generando más de mil 300 empleos directos y otros 4 mil 100 indirectos.

El Nuevo Orden

Sector Premium en Auge

Stellantis, por su parte, ya cuenta con una sólida infraestructura de fabricación dedicada a SUV y camionetas de alta gama en Norteamérica, pero aun así, la multinacional automotriz no se duerme en los laureles. 

Su capacidad es tal que actualmente está negociando con Land Rover para compartir sus plantas y recursos de desarrollo para una nueva línea de vehículos todoterreno Defender, enfocada exclusivamente en esta región. Las conversaciones están tan avanzadas que ambas compañías se muestran optimistas respecto a alcanzar un acuerdo formal antes de fin de año.

A diferencia de la marca premium británica, Mercedes-Benz lleva décadas fabricando SUVs de alta gama en el vecino país, pero como siempre hay margen de mejora, la marca alemana está en camino de producir en masa su modelo importado más popular en Alabama. La compañía estima que la primera GLC comenzará a salir de la línea de ensamble en la planta de Tuscaloosa a finales de 2027.

La inversión total de 7 mil millones de dólares, que incluye otras mejoras en la planta, se complementa con al menos 200 proveedores locales que apoyarán el programa, cuya sede actual es Alemania. 

En este mismo segmento, Ford buscará mejorar el posicionamiento de su marca Lincoln trasladando la producción del crossover mediano Nautilus de China a Estados Unidos para 2030.

Además, la marca del óvalo azul está trabajando en el lanzamiento de una SUV robusta, inspirada en la popularidad del Bronco, pero con el lujo y el rendimiento necesarios para competir con modelos como la G-Wagen, el todoterreno tope de gama de Mercedes-Benz.

La Nueva Ofensiva Eléctrica

En cuanto al segmento de vehículos eléctricos premium, los fabricantes esperan que los hogares con alto poder adquisitivo mantengan sus inventarios en movimiento a pesar de la expiración de los créditos fiscales que impulsaron las ventas de estos modelos.

Si bien el mercado ya está dominado por Tesla, algunos de sus rivales, como Rivian y Lucid, buscan aumentar sus ingresos con modelos más asequibles y mediante el despliegue de flotas de robotaxis en asociación con Uber.

Sin embargo, estos fabricantes estadounidenses se enfrentarán a una nueva competencia con la llegada de la marca Scout, revivida por Volkswagen para competir en el segmento todoterreno con un SUV y una camioneta pickup. 

Los vehículos, llamados Traveler y Terra, respectivamente, se producirán en una nueva planta en Carolina del Sur, y las primeras pruebas de producción están programadas para comenzar a finales de este año.

El fabricante alemán concibió inicialmente la marca como una familia de vehículos exclusivamente eléctricos, pero los cambios en las preferencias de los consumidores llevaron a Scout a desarrollar opciones de tren motriz de autonomía extendida (EREV), utilizando motores producidos por Volkswagen en la región del Bajío para recargar las baterías.

A la nueva filial de VW se sumará la nueva generación de vehículos eléctricos Neue Klasse de BMW, cuya planta, también en Carolina del Sur, está lista para competir por su parte en este lucrativo mercado.

La automotriz bávara completó recientemente una inversión de mil 700 millones de dólares con el objetivo de que el primer lote de SUV medianos iX5 salga de la línea de producción a finales de este año. El programa se reforzará el próximo otoño con el lanzamiento del iX7, de mayor tamaño, seguido del debut del iX6 a principios de 2028.

La compañía planea fabricar un total de seis modelos eléctricos en Spartanburg para 2030; sin embargo, aún no se han revelado los nombres de los tres vehículos eléctricos restantes.

Además, al lanzamiento de estos seis modelos se sumarán dos propuestas adicionales: el sedán i3 y el crossover iX3, que se producirán en San Luis Potosí a partir de 2027.

El Caos Global Como Nueva Norma

Si bien no cabe duda del valor intrínseco que estos programas de alta gama aportarán a Norteamérica, la historia nos ha demostrado repetidamente que no todos tendrán éxito. Queda por ver si las condiciones macroeconómicas justifican la consolidación de estos planes y si las ofertas se ajustan a las preferencias de los clientes.

Aun así, las cadenas de suministro deben adaptarse a un entorno geopolítico donde los aranceles son la nueva norma. Para Erin Keating, analista ejecutiva y directora sénior de Análisis Económico y de la Industria en Cox Automotive, los aranceles simplemente aceleraron una reconfiguración que ya estaba en marcha.

La ejecutiva señaló que la industria automotriz está combinando las lecciones aprendidas de la pandemia, las preocupaciones sobre la cadena de suministro, la concentración y la incertidumbre geopolítica, y aplicándolas al entorno comercial actual.

“No todos los anuncios de inversión giran en torno a los aranceles, pero en conjunto nos revelan algo importante sobre cómo los fabricantes de autos se están preparando para un mundo donde la destrucción ya no es la excepción, sino el entorno cotidiano”, concluyó Erin.

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