Industria Mexicana, Firme ante Embate Arancelario
Carlos Arredondo/HorsePower
No hay duda de que, para la economía mexicana, la imposición de aranceles por parte de su principal socio comercial fue el factor de riesgo más significativo en 2025. Pero a juzgar por las cifras, para la industria automotriz global establecida en el país, el año pasado resultó ser un desastre anunciado que en realidad nunca ocurrió.
A pesar de la entrada en vigor de un nuevo orden comercial, varias de las plantas de ensamble cerraron el año pasado con sus operaciones a capacidad plena, lo que se tradujo en un volumen de producción de 154 mil 450 unidades en diciembre, cifra 5% superior a la del último mes del 2024, según el conteo del Inegi.
Los datos oficiales muestran que la producción total del país en el 2025 superó los 3.95 millones de vehículos ligeros y medianos, el segundo resultado más alto de la historia y solo 36 mil unidades (o un -0.9%) por debajo del máximo histórico de 3.99 millones de unidades alcanzado un año antes.
Aunque el impacto de los aranceles en la producción fue relativamente bajo, fue en las exportaciones donde más se resintieron los efectos, con una caída de -14.5% durante diciembre al sumar 227 mil 262 unidades.


En todo el 2025, México exportó 3.38 millones de vehículos, cifra que resulta menor en -2.7% al resultado del 2024. De ese volumen, el 78.4% (o bien 2.65 millones) tuvieron como destino Estados Unidos, lo que representa una caída del -4.2% respecto a los 2.77 millones de unidades del 2024.
Esta disminución se produjo a pesar de un mercado estadounidense que mostró resiliencia a lo largo del 2025, con unas ventas estimadas en 16.3 millones de unidades, un modesto aumento de 1.8 % con respecto al año anterior y el volumen más alto desde 2019.
La aplicación de aranceles tanto a los vehículos terminados como a las autopartes, así como la cancelación de estímulos fiscales la compra de vehículos eléctricos, motivó a los consumidores a buscar en las concesionarias los últimos modelos libres de impuestos y/o deducibles en inventario.
Sin embargo, la mayoría de los expertos coinciden en que la tendencia está por cambiar.
Mercado en Declive
La afluencia de consumidores en busca de ofertas se ralentizó notablemente en el último trimestre del año y, según el consenso de los expertos, ese descenso es un preludio de lo que está por venir.
“La eliminación de créditos fiscales para vehículos eléctricos al final del tercer trimestre provocó una disminución de las ventas totales en el cuarto trimestre, y es probable que esta tendencia continúe en el primer trimestre de 2026”, afirmó Charlie Chesbrough, economista senior de Cox Automotive.
La firma de análisis prevé que el ritmo de ventas de vehículos nuevos en 2026 descenderá hasta los 15.8 millones en el mercado estadounidense, un declive de -2.4% respecto al 2025, lo que atribuye a un menor crecimiento económico, menor creación de empleo y la pérdida de incentivos fiscales para los vehículos eléctricos afectarán a la demanda.
“Es de esperar que estas condiciones del mercado representen un importante obstáculo a lo largo de 2026”, advirtió Chesbrough.
Para México, eso significa una menor producción y menos exportaciones a su principal mercado, y algunas empresas ya han comenzado a actuar en consecuencia.
A principios de enero, General Motors decidió suprimir uno de los dos turnos de producción de su planta de montaje en Ramos Arizpe, Coahuila, dejando sin trabajo a cientos de personas.
La planta, que en su momento fue un ejemplo de productividad mientras fabricaba vehículos cero emisiones para las marcas Chevrolet, Cadillac e incluso Honda, ahora funciona a mínima capacidad.
Pero la automotriz con sede en Detroit no es la única. Empresas como BMW, Volkswagen y su filial Audi, Stellantis y Ford se enfrentan al mismo dilema de haber invertido sumas importantes en el país para instalar líneas de ensamble de vehículos eléctricos, con miras a un mercado en plena contracción.
Sin embargo, cabe señalar que la mayoría de las armadoras, con la excepción de Ford, fueron lo suficientemente cautelosas como para crear procesos flexibles que les permiten pasar con facilidad de ensamblar modelos de gasolina, a híbridos o totalmente eléctricos.
Aunque Kia también está preparada para producir vehículos eléctricos en México, adoptó un enfoque diferente y ahora trabaja en los últimos ajustes en su planta de Pesquería, Nuevo León para fabricar una vagoneta deportiva basada en el sedán K4 que ya produce allí. El vehículo se venderá exclusivamente en Europa, donde este segmento de modelos familiares es muy popular.
Ventas en EU de Modelos Producidos en México

Retos Afuera y en Casa
A pesar de una economía casi estancada, con un crecimiento anual estimado del PIB de solo 0.7% en 2025, las cifras oficiales muestran que las ventas totales en el mercado mexicano alcanzaron 1.52 millones de unidades, 20 mil más que el año anterior, lo que se traduce en un ligero aumento del 1.3%.
Sin embargo, dado que las marcas no están obligadas a revelar sus cifras de ventas, varios competidores, entre ellos BYD y Tesla, reservan sus resultados, lo que hace que el volumen real sea superior al que indica el Inegi.
Guillermo Rosales, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), estima que estas y otras empresas vendieron aproximadamente 107 mil unidades el año pasado, lo que eleva el total a un nuevo récord estimado de 1.62 millones de vehículos.
No obstante, mantener este auge no será fácil debido a los aranceles de hasta el 50% a vehículos y autopartes fabricadas en China y en otros países con los que México no tiene acuerdos de libre comercio, que entraron en vigor en el primer minuto de 2026.
La medida tiene como objetivo proteger la industria local y apaciguar a su vecino del norte antes de la renegociación del T-MEC, programada para este verano.
Esos aranceles afectarán a unas 30 marcas chinas y a sus 800 puntos de venta en todo México, cuya cuota de mercado alcanzó alrededor del 15% el año pasado, según estima Rosales.
Pero también impactarán a automotrices “tradicionales” como GM, Ford y Stellantis, que dependen de los modelos fabricados en sus propias plantas ubicadas en el país asiático para mantenerse competitivos.
Para México, la revisión del T-MEC es una oportunidad no solo para recuperar el libre comercio de vehículos y autopartes, según Rogelio Garza, presidente ejecutivo de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), sino también “para seguir atrayendo inversiones de Asia mediante la reorganización de las cadenas de suministro”.
Dichos beneficios tendrán un precio, advierte S&P Global Market Intelligence. “Si se completa, es probable que la versión revisada incorpore normas de origen más estrictas (…) junto con una política arancelaria más coordinada hacia terceros países y una mayor fiscalización de las inversiones por motivos de seguridad nacional”, afirmó la empresa en un informe de finales de enero.
Superar Obstáculos, Aprovechar oportunidades
Si bien la industria automotriz en México enfrenta un panorama sombrío, cabe señalar que su principal mercado de exportación se verá marcado en 2026 por dos factores: hogares de altos ingresos que se beneficiarán de recortes fiscales y de tasas, y los consumidores de bajos ingresos que seguirán bajo la presión de una inflación prolongada.
Se espera que esta tendencia, a la que Cox Automotive se refiere como “dinámica bifurcada del consumidor”, abra la demanda tanto de vehículos de alta gama como de modelos asequibles, segmentos a los que las plantas instaladas en México están configuradas para atender.
Aunque dependerá de cada fabricante de automóviles superar los obstáculos y aprovechar las oportunidades, GlobalData estima que, en las condiciones actuales, el volumen total de producción de vehículos ligeros en Estados Unidos aumentará un modesto 1.11% en 2026 para ubicarse en 10.04 millones de unidades.
La firma estima que la tendencia alcista se mantendrá estable entre 2027 y 2030, cuando alcanzará los 11.30 millones de unidades.
En cuanto a México, se prevé que la producción aumente hasta 4.12 millones de unidades en 2026, seguido de descensos constantes, hasta llegar a los 3.78 millones de vehículos en 2030.
En Canadá, se espera que la producción total de automóviles disminuya ligeramente en 2026 hasta llegar a 1.23 millones de unidades, 100 mil vehículos menos que en 2025, para luego retomar la senda de crecimiento en 2027 y años posteriores para alcanzar 1.46 millones de unidades en 2030.
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