Plan quinquenal de China expandirá su industria automotriz eléctrica y autónoma

28 febrero, 2026

César Roy Ocotla/Café de Roy al Volante

El programa VNE (Vehículos de Nueva Energía), en marcha

La reestructuración contempla una reducción de marcas donde queden las más altamente competitivas, de mayor tecnología y que aporten conocimiento y cooperación internacional

El más reciente Plan Quinquenal de la China Comunista contempla tres ejes sobre los que se desarrollará la industria automotriz del primer fabricante de vehículos a nivel mundial: Desarrollo de alta calidad mediante la siguiente fase del crecimiento tecnológico, Vehículos inteligentes y conectados y Orientación de la innovación industrial hacia la expansión internacional bajo un marco de cooperación con todos los países, incluida la América del Norte.

Una vez que China logró el crecimiento de su industria de movilidad mediante un plan de quince años implementado desde la década de los 70 y 80, alcanzó niveles de producción que alcanzan hoy en día los 30 millones de unidades anuales, dando prioridad a los vehículos eléctricos pues le urgía abandonar el esquema de la combustión interna ante la escasez de combustibles y la alta contaminación ambiental alcanzada.

Con más de 120 fabricantes de vehículos motorizados, la economía china pasó a contar con unas 50 empresas competitivas que implementaron baterías de carga rápida y de largo rendimiento. Con esta primera reestructuración, el gigante asiático hoy en día lleva a cabo la siguiente fase del plan con el Desarrollo de Alta Calidad con empresas que puedan competir a nivel mundial con cualquiera de los grandes de la industria como Toyota, Volkswagen, Mercedes, BMW, Honda, Nissan, Stellantis…

Este programa se conoce como VNE (Vehículos de Nueva Energía). Y consiste en la implementación de tecnologías con baterías de carga rápida, de larga duración superior a los 1,000 kilómetros de recorrido y pilas de estado sólido que mejoran sustancialmente la movilidad.

El Ministerio de Industria y Tecnología Informática liberó recientemente el programa que tiene otro objetivo que es la orientación de la innovación industrial en la manufactura sobre la base de una mayor investigación, más avance tecnológico (baterías de estado sólido), una conducción autónoma de fase superior y expansión del consumo de automóviles mediante el recambio acelerado de vehículos con una vida útil no mayor a cinco años.

Estos lineamientos también son posibles en la industria manufacturera de camiones, tractocamiones y autobuses integrales.

A esta parte del programa le llaman los chinos el consumo diversificado (algo parecido a la comercialización de teléfonos inteligentes que tienen un ciclo determinado de uso y luego viene el cambio por uno nuevo.

Todo este ambicioso programa no se justifica sin la expansión internacional del comercio chino con cuatro área de influencia: Europa, África, Sudamérica y por supuesto América del Norte involucrando a los países del T-MEC, Canadá, Estados Unidos y México, mediante un programa de cooperación económica y tecnológica.

Naturalmente este plan necesita las condiciones geopolíticas propicias para su realización. Que Estados Unidos abandone la guerra comercial que les hace daño a todas las naciones; que se genere un ambiente propicio de colaboración entre las naciones mediante mecanismos de apoyo que tengan el consenso de la mayoría de los países y reglas claras que busquen el beneficio de todas las partes involucradas.

Al cierre de esta edición, las grandes marcas chinas como Chirey (Chery en China), SAIC, BYD, Changan, GWM y Geely, por mencionar tan sólo a algunas, habían concretado operaciones comerciales con el mundo por más de 5 millones de unidades vendidas en 2025, esperando para este 2026 un crecimiento entre el 17 y 34 por ciento.

Canadá pactó con Beijing acuerdos comerciales que permiten que 49,000 vehículos eléctricos chinos se comercialicen en su país con un arancel de tan sólo 6.1%. Y este convenio se abrirá a otros rubros industriales y agrícolas.

En resumen, ningún programa mundial de crecimiento será posible sin tener en cuenta a la China, que ha pasado de ser un país pasivo y dependiente, a uno expansivo y con una presencia en el desarrollo mundial de la alta manufactura de calidad e innovación.

Nuestro país por supuesto no es la excepción. Y México tendrá que manejar muy bien sus cartas para no quedar fuera de la expansión china, sabiendo controlar a un Donald Trump cada vez más insoportable.

César Roy Ocotla es periodista y analista de la industria automotriz con una experiencia de 48 años en el sector. Se ha identificado por ejercer un periodismo independiente dentro del sector, importándole llegar al fondo de los asuntos que trata. Ha hecho periodismo radiofónico en diversas estaciones de radio y televisión

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