Cerrar Brechas Tecnológicas en Cadenas de Suministro

29 julio, 2026

Carlos Arredondo/HorsePower

La industria automotriz establecida en México atraviesa por uno de sus momentos más determinantes de las últimas décadas. Los cambios, tanto en materia regulatoria como en tendencias del mercado, ocasionan costosas reconfiguraciones de la cadena de suministro, pero también abren oportunidades que un capital bien posicionado puede aprovechar. 

Gabriel Padilla Maya, director general de Industria Nacional de Autopartes (INA), comparte en exclusiva con HorsePower Mx su perspectiva del panorama actual para el sector manufacturero que representa.

¿Cuáles son las expectativas a corto plazo para el gremio que representas en cuanto a inversión, producción y empleo?

Antes que nada gracias por la invitación. Ahora bien, a corto plazo vemos un escenario de una transformación en toda la cadena de suministro. 

No vislumbramos en el corto plazo un freno estructural sobre todo proyectos de inversión, si bien estamos viviendo tiempos de mucha incertidumbre, presiones económicas por aranceles y por desaceleración de la economía a nivel mundial.

En la industria de autopartes en particular cerramos el 2025 con una producción de 119 mil millones de dólares, esto confirma que la base Industrial mexicana sigue siendo sólida. 

Tuvimos una caída con respecto al 2024 que fue del -2.4%, pero ésta se fue moderando a lo largo del año. Comenzó con desplomes mensuales que superaron el 10.7% y conforme fuimos entendiendo este nuevo entorno económico de mucha incertidumbre arancelaria logramos que el sector tuviera bajo las reglas del TMEC una exención.

Sin embargo, los impactos están ahora en la economía global porque no es nada más la baja de producción que ha tenido México, sino también Estados Unidos y Canadá. 

Somos complementarios, entonces en cuanto a la inversión el capital no ha desaparecido, se ha vuelto más selectivo, eso sí. 

Vemos hoy que las decisiones de inversión pesan más en función de la certidumbre regulatoria, del cumplimiento de las reglas de origen, de la disponibilidad de energía, de talento, de logística y de seguridad en la cadena de suministro. 

¿Qué factores determinarán el comportamiento de la industria de autopartes en el corto plazo?

Sin duda la política comercial que establezcamos con Estados Unidos en particular frente a la revisión del TMEC. 

Ese será el factor más determinante en los próximos años primero porque en esta oportunidad de revisión del tratado estamos hablando de transición tecnológica, una transición en la que se están reconfigurando las plataformas de producción del sector automotriz.

El cambio por parte de Estados Unidos en cuanto a los incentivos a la producción y venta de vehículos 100% eléctricos abre una reconfiguración de las plataformas de producción para la próxima década. 

Se abre un periodo de coexistencia de vehículos híbridos junto con los de combustión interna, donde también hay un cambio tecnológico muy importante. 

Entender estos factores permitirá primero cerrar las brechas que tenemos al suministrar partes y componentes de alta tecnología, y sobre todo ver las oportunidades de lo que podemos suministrar a nivel regional y a países con los que tengamos tratados de libre comercio.

Para esto será importante generar un balance con Estados Unidos en torno a aquellos materiales que provienen de Asia, de los cuales sabemos que no hay producción en la región, por lo que será necesario abrir periodos de transición para permitir desarrollar proveedores y fortalecer la competitividad del sector automotriz de Norteamérica frente a Asia y Europa.

¿Qué rubros de la industria de autopartes consideras que tendrán mayor dinamismo en el corto plazo y en qué regiones del país se concentrará esta actividad?

Los segmentos con mayor dinamismo son los asociados a la electrificación y digitalización de los vehículos. Los componentes eléctricos y electrónicos encabezan la producción nacional con más de 22 mil 968 millones de dólares en el cierre del 2025, eso equivale al 19% – 20% del total de la producción.

En términos regionales, el norte y el Bajío seguirán concentrando la mayor actividad y producción tanto de vehículos terminados como de autopartes. La región norte en autopartes aporta el 44% de la producción nacional y el Bajío alrededor del 36%.

Es inminente el desarrollo de la industria automotriz en estados como Coahuila, Guanajuato, Nuevo León, Chihuahua y Querétaro, que concentran tan solo estos cinco estados más de la mitad de la producción nacional. Entonces se va a seguir consolidando un eje en estas regiones. 

Durante tu intervención hablaste de brechas en la cadena de proveeduría, ¿cuáles serían específicamente las más latentes en la actualidad? 

Yo creo que la brecha está en desarrollar mayores proveedores nacionales, a diferencia de otros países que también demuestran competitividad en el sector automotriz. 

Hoy, en países desarrollados existe una pirámide organizacional donde están a la cabeza una gran cantidad de empresas Tier 1, pero hay una gran base de proveedores locales.

En México la pirámide no es así, es más bien un diamante. Tenemos a la cabeza los Tier 1, tenemos muchos Tier 2, pero conforme avanzamos al Tier 3 y posteriores la base se hace más chica. 

Tenemos muy pocos jugadores, pequeñas y medianas empresas locales, que estén participando en la cadena de valor, y ahí hay una gran oportunidad para ensanchar esa base de proveedores.

Estamos trabajando en un programa con el brazo financiero del Banco Mundial, la International Finance Corporation, y nos está permitiendo visualizar oportunidades para desarrollar proveedores en electrónica automotriz, semiconductores, software industrial, en sensores, en materiales avanzados y componentes de nueva generación.

¿Cuáles son las expectativas de la INA de cara a la revisión del TMEC?

Yo creo que la apuesta primero debe ser poder sentarnos en la mesa a negociar. Esa es la parte fundamental. 

Al principio del año pasado estábamos hablando de si se cancelaba el tratado, hoy en día lo que estamos discutiendo los tres países es como llegamos a la mesa de forma trilateral. 

Este es un gran cambio de paradigma y lo importante es no perder de vista que ésta es una gran oportunidad de poder profundizar la integración de las tres economías para hacer la región más competitiva a nivel mundial.

Esa es la gran oportunidad y por supuesto que va a venir una gran presión sobre todo en las reglas de origen y en el cumplimiento de éstas, pero tenemos que buscar que sean reglas realistas.

Sabemos que va a haber más exigencia en el cumplimiento y tenemos que asegurar que la cadena de suministro tenga más oportunidad de desarrollo regional. 

Tenemos todavía mucho comercio por realizar entre México, Canadá y Estados Unidos de forma conjunta y el gran reto es que permanezca una presión por elevar el contenido de Estados Unidos en la producción que hacemos desde México.

Pero el tema importante es cómo contrarrestar la competencia que tenemos frente a Asia, entonces es necesario generar un consenso para ver en qué partes y componentes podemos apuntalar la integración desde la región, y en qué otras partes y componentes vamos a requerir periodos de transición.

Yo creo que aquí lo importante es la visión trilateral de fortalecer la región de Norteamérica.

¿Cuáles son las prioridades estratégicas de INA para fortalecer la competitividad del sector autopartes?

La primera es fundamental: fortalecer la cadena de suministro del sector automotriz en México. Tenemos una pirámide de participación de muy pocas empresas pequeñas y medianas mexicanas, y tenemos una sobre concentración de la cadena de suministro del sector automotriz en empresas Tier 1 y Tier 2. 

Entonces necesitamos desarrollar las capacidades no nada más de manufactura, sino también de organización y de cumplimiento de estándares internacionales en las Pymes mexicanas para que se inserten en la cadena de suministro.

La segunda prioridad es transformar y seguir transformando la industria hacia la adaptación a las nuevas tecnologías y hacia el impulso de la electromovilidad. El objetivo es seguir apostándole a la reconversión productiva para que México se especialice en mayor medida en procesos de manufactura avanzada.

Ese es un gran este reto y prioridad estratégica, porque no nada más hablamos de reconfigurar el uso de la tecnología y los procesos industriales para la manufactura, si no estamos hablando de preparar el talento mexicano en nuevas habilidades y en la especialización que hoy se requiere para responder a los sistemas de robotización, a la automatización de los procesos industriales y sobre todo a la adaptación de las nuevas tecnologías impulsadas por la autonomía y la Inteligencia Artificial. 

Y tercero, tener una mayor capacidad de gestión para que el marco regulatorio sea de facilitación y no sea una barrera para impulsar el comercio y la inversión. 

Hoy en día enfrentamos desafíos sin precedentes, no nada más por la presión de una política arancelaria proteccionista desde los Estados Unidos, sino también enfrentamos una sobreregulación del sector más dinámico de la economía con respecto a los beneficios en programas de comercio exterior, los procesos regulatorios en las aduanas y tenemos que impulsar, de forma urgente, una facilitación comercial para tener un marco regulatorio adecuado que proteja a la industria.

A medida de que crece la capacidad de producción de semiconductores en Norteamérica ¿cómo puede México potenciar esa oportunidad?

Creo que tenemos que buscar los mecanismos dentro de la revisión del T-MEC para potencializar y dejar en los textos del tratado los esquemas de cooperación para hacer manufactura compartida en materia de semiconductores.

Si bien hay una gran necesidad de sustituir la dependencia de semiconductores principalmente de China, tenemos que reconocer que construir plantas de semiconductores rebasa nuestras posibilidades, de capacidades tecnológicas y de capital necesario.

Necesitamos ponernos de acuerdo con Estados Unidos para que México se especialice de forma colaborativa en procesos de ensamble y prueba, y seamos el socio que complementa la fabricación intensiva de alta tecnología.

La otra es que necesitamos atraer inversión para fortalecer la cadena de suministro en materiales y aprovechar la logística que tenemos en el norte del país para aprovechar procesos de manufactura compartida.

Con decisiones correctas de inversión en México podemos blindarnos de futuras disrupciones en materia de logística y complementar la manufactura de semiconductores de una forma muy eficiente a las necesidades que se tienen en Estados Unidos. 

Respecto a la rivalidad comercial entre China y Estados Unidos, ¿cómo juega para la INA este fenómeno?

Hoy China no es un jugador relevante en materia de inversión en cuanto al número de empresas que participan en autopartes. 

En (componentes para) vehículos terminados es otra historia, que pues tendría que pronunciarse la AMIA al respecto, pero en autopartes China apenas participa con el 3% de las inversiones en el sector. 

Y del total de autopartes que se importan en la región de Norteamérica, el 58% lo importa Estados Unidos, el 36% México y el resto Canadá.

Entonces nosotros no somos en la región de Norteamérica el país de mayor dependencia de partes y componentes de China. Sin embargo, sí estamos a favor de proteger a la industria nacional. 

El esquema de medidas, ya sea vía aranceles, vía normas, cualquier medida que proteja la producción nacional, pues nosotros lo apoyaremos. 

Sin embargo, sabemos que China va a jugar un mecanismo de presión en la próxima revisión. No nada más por las restricciones que va a poner Estados Unidos en la mesa para evitar que productos terminados se utilicen vía México para exportación y que reciban beneficios que no les corresponden.

Entonces creo que hay señales muy claras de que tenemos que sustituir importaciones, sobre todo aquellas donde estamos viendo una competencia muy importante de China.

En el sector de autopartes, la mayor afectación que se ha tenido respecto a la producción nacional ha sido en el aftermarket. Existe una gran competencia y una importación muy, muy grande en el mercado de repuestos y de refacciones, pero también hemos observado que el mercado mexicano sí distingue las marcas que están asociadas a equipo original, de las que provienen de China. 

Pero sin duda, los tiempos actuales son una oportunidad de adoptar medidas de protección a la industria nacional. Sobre todo medidas en sintonía con el cumplimiento de los objetivos del Plan México para incrementar el contenido nacional y sustituir importaciones.

¿Qué tipo de acercamientos tiene la INA con los distintos órganos de gobierno para fortalecer la competitividad del sector? 

Entre lo fundamental está el diálogo con la Secretaría de Economía, creo que ha sido sin precedentes el cambio de señales que hemos tenido con la actual administración, en contraste con la anterior, eso lo tenemos que destacar.

Creo que hoy están puestos los mecanismos. La INA ha sido una organización reconocida por el grupo de coordinación del cuarto de junto que hace la negociación, y eso nos ha permitido establecer un marco de estrategias tanto ofensivas como defensivas en preparación anticipada hacia la revisión del T-MEC.

Y eso lo celebramos porque nos permite por lo menos orientar y saber dónde hay consensos, o dónde tenemos que profundizar el análisis..

Hemos fortalecido también toda la capacidad de análisis de información, hemos buscado la colaboración de los clusters industriales para que de alguna forma también participen en las consultas.

Y sobre todo, hemos tenido la capacidad también de diseñar cambios en los textos, en la formulación de propuestas en políticas de normas que están afectando el marco regulatorio de cumplimiento de programas de comercio exterior.

Queremos seguir participando de esta manera con el Gobierno Federal y pues nos quedan otros retos. Tenemos que continuar el diálogo con la Secretaría de Energía, con la Secretaría del Trabajo, no nada más por los temas de coyuntura, de reducción de jornada laboral, que hubo apertura y el diálogo para conocer las posturas de la industria. 

Son tareas aún pendientes que tenemos que profundizar, pero por lo menos hemos puesto las posturas y las propuestas en la mesa. Tenemos que seguir trabajando en varios frentes, y mucho. Con la Secretaría de Hacienda hay grandes oportunidades. 

Si somos el sector que mueve la economía, necesitamos un marco regulatorio que más allá del objetivo de la recaudación, provea los instrumentos para mantener la competitividad y sobre todo evitar que estemos sobre regulando los programas de comercio exterior.

Nosotros haremos el esfuerzo fundamental para que haya transparencia en todos los procesos de cumplimiento normativo y de trazabilidad de la producción. Para que no haya distorsiones en el uso de programas IMEX, le estamos apostando a un IMEX 4.0 que desregule y dé facilitación al comercio exterior de la industria automotriz.

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